Un año más entramos en el verano y con él llegan los calores, la subida de temperatura tiene un efecto negativo en el cuerpo de la mayor parte de la población, pero en el caso de las personas con Esclerosis Múltiple estos efectos se sufren multiplicados por dos. En ellos, la entrada del calor supone un agravamiento de su enfermedad que trae consigo grandes complicaciones a la hora de desarrollar las tareas de su día a día, viendo cómo se agudizan sus síntomas y su cuerpo responde peor, teniendo que poner mucho más esfuerzo del normal al que realizarían en otro periodo del año.

Muchos pacientes ya se han empezado a dar cuenta de estos efectos negativos que experimentamos con la subida de los termómetros y que repercute en nuestra calidad de vida. Todo ello tiene una explicación fisiológica pues, la subida de temperatura de nuestro cuerpo, por pequeña que sea, hace que las fibras transmisoras de los impulsos nerviosos, si han sido dañadas por la EM o ha sido dañada su mielina, vean dificultada su labor conductora de las órdenes que emitimos desde el cerebro y la médula, no realizando bien su función y provocando que las personas con Esclerosis Múltiple se encuentren peor.

El calor puede provocar un empeoramiento transitorio en las personas con Esclerosis Múltiple, agudizando síntomas de la enfermedad como la debilidad, la fatiga, problemas de sensibilidad, problemas de visión, falta de equilibrio, alteración en los reflejos, o problemas cognitivos de atención y concentración. 

 

¿Qué podemos hacer para sentirnos mejor con el calor y la EM?

 

Para combatir el calor en la Esclerosis Múltiple, tenemos la misma herramienta de todos ¡¡REFRÉSCATE!!

Es muy importante que mantengas tu cuerpo en una temperatura más o menos estable, evitando el recalentamiento, para ello:

  • ¡Mójate! en la ducha, la bañera, la piscina, con sprays y difusores de agua… es importante que el agua no esté caliente para sentir mejor el efecto refrescante, si ves que sientes mucho el contraste empieza a hacerlo paulatinamente del calor al frío.
  • Puedes beber líquidos fríos o chupar hielos de un vaso ayudan a mantenernos frescos.
  • Evita las horas principales del día, intentando reservar las tareas para los momentos en donde no apriete tanto el sol. 
  • Evita el sol y las zonas recalentadas por haber estado al descubierto durante mucho tiempo.
  • Mantener la casa ventilada, abriendo las ventanas, con el uso de ventiladores o activando el aire acondicionado.
  • Usa ropa ligera, con buena transpiración. Además es bueno que uses gorros que te cubran la cabeza y evite la exposición directa al sol.

Recuerda que estos efectos son causados por el calor y deben ser transitorios, si el empeoramiento es muy pronunciado o se alarga en el tiempo debes acudir a tu médico.